Llegás al examen, leés la pregunta y en diez segundos descartás dos opciones. Quedan dos. Las dos suenan bien. Elegís una, dudás, la cambiás. Cuando salen las notas, era la primera.
Si te pasa seguido, no es mala suerte. Es que estudiaste para un examen distinto del que te tomaron. Un multiple choice no evalúa si podés explicar un tema: evalúa si podés reconocer la respuesta correcta entre opciones pensadas para confundirte. Y eso se entrena de otra manera.
Por qué releer el apunte no alcanza
Cuando releés un tema que ya viste, todo te resulta familiar. Esa familiaridad se siente como saber, pero no es lo mismo. Reconocer una frase del apunte cuando la tenés adelante es mucho más fácil que distinguirla de otras tres frases parecidas, que es exactamente lo que pide un multiple choice.
La forma más efectiva de estudiar es obligarte a recuperar la información: responder preguntas antes de mirar la respuesta. Se lo conoce como práctica de recuperación y es de los fenómenos más estudiados de la psicología del aprendizaje. Cada vez que intentás recordar algo, aunque te equivoques, ese recuerdo queda más firme que si lo hubieras releído.
Para un multiple choice, la conclusión es simple: estudiá respondiendo preguntas del mismo formato que vas a rendir.
Paso 1: conseguí (o armá) preguntas del mismo estilo
Lo ideal es practicar con preguntas parecidas a las de tu cátedra. Algunas fuentes:
- Parciales de años anteriores. Suelen circular en grupos de la materia. Te muestran qué temas se preguntan y con qué nivel de detalle.
- Preguntas que armás vos. Convertir cada concepto del apunte en una pregunta con opciones es, en sí mismo, una forma de estudiar. Te lo explicamos en cómo crear un banco de preguntas.
- Bancos de otros estudiantes. En Explorar hay bancos públicos por materia y facultad.
Paso 2: aprendé a leer la consigna
Muchos errores en un multiple choice no son por no saber, sino por leer mal. Antes de mirar las opciones:
- Leé la pregunta completa, dos veces si hace falta. Prestá atención a las negaciones ("¿cuál no es…?", "excepto") y a los calificadores ("siempre", "nunca", "solo", "principalmente").
- Intentá responder antes de ver las opciones. Si ya tenés una respuesta en la cabeza, las opciones trampa te afectan mucho menos.
- Descartá lo que seguro está mal. Pasar de cuatro opciones a dos ya duplica tus chances aunque después tengas que elegir.
- Compará las que quedan contra la consigna, no entre sí. La pregunta es qué opción responde exactamente lo que se pregunta, no cuál "suena más correcta". Una opción puede ser verdadera y aun así no responder la pregunta.
Fijate también si la pregunta admite más de una respuesta correcta. En esas, cada opción es un verdadero o falso por separado, y conviene evaluarlas una por una.
Paso 3: tus errores son el mejor material de estudio
Las opciones incorrectas de un buen multiple choice no son al azar. Están armadas con los errores más comunes: el concepto parecido, el plazo de otro procedimiento, la excepción que se confunde con la regla. Por eso, cuando fallás una pregunta, lo más valioso no es ver cuál era la correcta, sino entender por qué elegiste la otra.
Después de cada sesión de práctica:
- Revisá las preguntas que fallaste y leé la explicación.
- Identificá qué confundiste con qué. Muchas veces vas a ver que siempre te confundís entre los mismos dos conceptos.
- Anotá esas confusiones y dedicales un repaso específico.
Paso 4: repetí, pero con intervalos
Responder una vez bien una pregunta no significa que la vayas a saber el día del examen. Lo que te hace llegar seguro es volver a esas preguntas espaciadas en el tiempo: las que te cuestan, seguido; las que ya dominás, cada vez más separadas.
Es la idea de la repetición espaciada, y funciona especialmente bien con preguntas cortas como las de un multiple choice. Hacerlo a mano es posible, pero llevar la cuenta de qué repasar cada día con cientos de preguntas es agotador. Para eso existen herramientas que lo calculan por vos.
El día del examen: ¿cambio la respuesta o no?
Existe la creencia de que "la primera intuición es la correcta" y que nunca hay que cambiar una respuesta. Los estudios sobre este tema muestran lo contrario: cuando la gente cambia una respuesta porque encontró un motivo concreto (releyó la consigna, se acordó de un dato), lo más frecuente es que pase de incorrecta a correcta.
La regla práctica: no cambies por ansiedad, cambiá por un motivo. Si no podés decir por qué la nueva opción es mejor, dejá la primera.
Otros consejos para ese día:
- Hacé una primera pasada respondiendo las que sabés seguro y marcá las dudosas. Así no te quedás sin tiempo en una sola pregunta.
- Volvé a las dudosas al final, con la cabeza más tranquila. A veces otra pregunta del mismo examen te da la pista que te faltaba.
- Averiguá si restan las incorrectas. Si no restan, no dejes ninguna en blanco.
Cómo hacerlo con Memorepe
Memorepe está pensado justamente para esto: estudiar para exámenes multiple choice con preguntas, no con resúmenes.
- Practicás con preguntas de opción múltiple, con una o varias respuestas correctas, igual que en el examen.
- Cada pregunta puede tener su explicación, para entender el error en el momento.
- Al terminar cada sesión podés revisar tus fallos uno por uno.
- El algoritmo decide qué repasar cada día: te muestra antes las preguntas que te cuestan y espacia las que ya dominás.
- El planificador de exámenes te dice cuánto estudiar por día para llegar a la fecha con todo repasado.
Podés buscar un banco de tu materia o crear el tuyo cargando tus propias preguntas. Es gratis.
En resumen
- Un multiple choice se prepara respondiendo preguntas, no releyendo.
- Leé bien la consigna: negaciones, calificadores y si admite más de una correcta.
- Estudiá tus errores: te dicen exactamente qué conceptos confundís.
- Repetí con intervalos para llegar al examen con todo fresco.
- El día del examen, cambiá una respuesta solo si tenés un motivo.